EMPODERAMIENTO DE LOS MIGRANTES EN ESTADOS UNIDOS

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Una mirada desde su propia experiencia
Dr. Miguel Moctezuma L.

Desde los 90s me dedico a estudiar las organizaciones de migrantes. Soy de los que piensan que los académicos equivocan el camino cuando en lugar de reflexionar la práctica de los migrantes se dedican a hacerles recomendaciones a la manera del esquema militante inspirado en alguna teoría o en las ideas de que son la “vanguardia revolucionaria” o la “conciencia social”. Comparto asimismo con Raúl Ross la idea de que cuando la organización migrante se reflexiona desde los actores se queda en el empirismo. Entonces, el racionalismo de los intelectuales y el empirismo de los migrantes no parecen ser la solución, son por el contrario un punto de partida erróneo que requiere de un encuentro entre ambos enfoques.

Hace tiempo que vengo desarrollando la idea del desarrollo del “migrante colectivo”. Unos me han interpretado mal y creen equivocadamente que con ello me refiero a los clubes de migrantes, pero en realidad doy un paso más y coloco en el centro a las asociaciones de migrantes. Lo he ejemplificado, “un club es como una uva y una asociación de clubes es un racimo de uvas”, donde hay una gran diversidad de opciones, experiencias, que no se advierten cuando la reflexión se reduce a los clubes en lo individual, revísese mi libro en: http://www.estudiosdeldesarrollo.mx/pagina_tipo_cuatro.php…
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El otro concepto con el que más recientemente me identifico es el del “sujeto migrante”. También se le confunde con el de “migrante colectivo”, pero en realidad se trata de conceptos emparentados, pero, distintos. El sujeto migrante lo concibo como parte del migrante colectivo, pero, siempre y cuando éste logre ir más allá del promedio; es decir, que el migrante organizado se convierta en una organización visionaria con capacidad de elaborar estrategias organizativas y de cambio. Por supuesto, esta idea también es válida para el migrante individual en tanto agente; es decir, cuando va más allá del actor que solo actúa ejecutando acciones pero que sin convertirse en el artífice al pensarlas, diseñarlas y ejecutarlas.
A partir del significado que está detrás del triunfo del nacionalismo radical que inspira Donald Trump, pienso que la organización del migrante debe de volcarse hacia una mirada y una práctica más allá de México; es decir, auténticamente transnacional. A partir de ello se proponen tres tareas: 1) la educación de los descendientes de migrantes en Estados Unidos es clave, 2) lo mismo lo es la adquisición de la ciudadanía, y 3) la capacitación de la organización y el liderazgo. Si la mirada de las organización es de los migrantes se mantiene volcada hacia México, éstas necesidades no son reconocidas como estratégicas ni se les pone atención. En realidad, el migrante organizado, además de estar informado, requiere analizar urgentemente sus experiencia para superarla; solo de esta manera adquirirá la pericia suficiente para establecer alianzas, hacer sentir su peso en las negociaciones y fomentar el cabildeo con los grupos de poder del lado estadounidense.
Me parece que en muchos aspectos el migrante organizado ha retrocedido cuando reiterativamente pone la organización al servicio de los gobiernos en turno, cuando se suma a la organización partidista que proviene de México y cuando su mirada volcada haca nuestro país lo lleva a descuidar tareas importantes que ha de realizar en el país de destino. Esto mismo sucede cuando su actitud defensiva se reduce a la denuncia y no abre nuevos senderos de lucha.
Una última aclaración: como académico no me percibo analizando la organización de los migrantes sin comprometerme con ellos, esa es una diferencia que tengo respecto de aquellos que quieren darles consejos. Sin embargo, a veces he tenido que tomar distancia de aquello que los migrantes hacen porque me parece que se dejan fácilmente atrapar y quedan en manos de quienes tienen poder; esto también me sucede frecuentemente en la academia cuando observo a intelectuales que lo único que saben es leer y repetir textos y no son capaces de parir sus propios frutos.
No deseo dar la impresión de pesimismo respecto de la situación que guardan los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Por el contrario, soy de los que piensan que los cambios, con todo y sus limitaciones son posibles a partir de los migrantes mismos; solo hace falta un estímulo, como cuando una braza se encuentra en estado inerme, pero llega el viento y se aviva.